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Y en ese momento todo se tuerce {invocación}

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Y en ese momento todo se tuerce {invocación}

Mensaje por Scáthach el Lun Jul 25, 2016 10:40 pm

El corazón del general se aceleró con la primera visión de la sangre sobre la espalda desnuda de la infiel, esa chispa de excitación fue suficiente para convertir su interior en una llamarada de desenfreno traducida en más azotes: dos, tres, diez, veinticinco, cincuenta y siete… hasta perder ya la cuenta. Los rostros de esas escorias eran tan maravillosos en esos momentos, dignos de retratar y exhibirlos en una galería privada, una galería solo para él y los que compartían sin vergüenza ese regocijo en la humillación de un ser inferior.

Porque eso eran a sus ojos, seres inferiores que merecían un trato igual o peor que el de los animales, su vida era dada sólo con un solo propósito: la distinción de clases, esa perfecta ley que mantenía el correcto orden del universo. El débil existe para que alguien más fuerte lo pise y así reafirme su autoridad sobre lo que le rodea, de otro modo el mundo no podía crecer, no podría nutrirse con la gloria y renacimiento de la raza superior.

Tal como los alimentos que eran servirían para traer a ese mundo cubierto por el caos y la visión  del nuevo renacer a una de las formas de vidas más perfectas, su boleto a la ascensión en las filas de la sociedad de los Thule. No solo era un nuevo paso para él, sino para su familia, para las futuras generaciones que llevarían su apellido y recordarían con profundo respeto los logros que estaban por venir.

—Has servido bien a tu propósito —dijo con voz fría, y disparó a la cabeza de la chica.

Gritos, exclamaciones y lágrimas fueron sofocados por los hombres del general con patadas y amenazas. El cuerpo de la joven, la hermana mayor de esa familia judía, bañó el círculo dibujado en el centro de aquel salón dispuesto para el ritual, los símbolos y curvas se llenaron de ríos rojos todavía cálidos, mezclándose espontáneamente con el mercurio y la plata espolvoreada. El general aplaudió maravillado.

Con un gesto de su mano hizo llamar al subordinado que sostenía entre las manos el cofre con el elemento más importante de todos: el catalizador, una pieza única e irremplazable que le había tomado años encontrar. Sobre el acolchado interior reposaban un par de pendientes de coloración rojiza en las cuales había minúsculas runas irlandesas talladas. A diferencia de sus colegas, el general no tenía interés en los espíritus nórdicos que con tanto orgullo adoraban, quería bajo su servicio un servant diferente, difícil de precisar y de vencer, una leyenda que rivalizara con la de los mismos dioses del Valhalla.

Cuidadosamente dispuso de las prendas en el interior del círculo, rodeando simbólicamente el sacrificio. Contempló una última vez el círculo, admirando la obra de arte con la satisfacción y plena confianza de que ese iba a ser el primer paso a la victoria: de su país, de los Thule, del partido Nazi y más importante… de él.

Proveer, Proveer, Proveer, Proveer, Proveer, Repetir cinco veces el Tiempo otorgado
Al inicio la Plata y el hierro, Al Principio el Archiduque del Pacto Sobre la Piedra
El fundador es el gran maestro Schweinorg, un Muro contra el viento que desciende
Cerrar las puertas de las cuatro direcciones
Sacar la Corona, Girar al Cruce los tres caminos que llevan al reino
Informo que tu cuerpo me pertenece, mi destino está atado a tu espada, sigue la llamada del Santo grial, y ¡Contesta si aceptas!
He aquí mis Ruegos, Solo somos Bondad, alejamos el mal de este mundo, eres los siete mundos vestidos con el alma de tres grandes palabras
¡Sal del círculo de invocaciones!
¡Defensor del Equilibrio de Maldiciones!

Enérgico y arrogante se mantuvo a pesar de la maravilla y el terror de sus hombres al ver el inicio del milagro materializándose. El prana concentrado en el círculo activo se desbordó en un torbellino azul turquesa que mutó al rojo antes de expandirse en una onda de impacto que sacudió la mayoría de las velas, al igual que los corazones de todos. La ansiedad pareció incrementarse al igual que la oscuridad y una suave niebla que impedía ver la figura que emergía, pero que permanecía inmóvil como una estatua.

Imposible de adivinar con la mirada si se trataba del espíritu correcto, el general decidió romper el tenso silencio al dar los primeros pasos, deteniéndose a pocos del círculo donde distinguía una silueta femenina.

Bueno, al menos ya sabía que si era una mujer.

—Espíritu heroico, yo, tu master, demando reveles tu identidad y confirmemos el pacto que nos une —pronunció con solemnidad y una nota de autoridad.

No obtuvo respuesta, en cambio notó que la mirada de la servant no estaba puesta en él, su rostro miraba a lo que había bajo sus piernas, el cadáver de la hija mayor. El general sonrió con aire comprensivo, podría estar confundida por la peculiar ofrenda. Según sus investigaciones, los celtas tenían un concepto de los sacrificios humanos donde eran vistos como obsequios a sus dioses, en especial a los que estaban vinculados a la muerte.

Y ella era ambas cosas, ¿cierto?

—Podrás disfrutar de su corazón y su alma cuando nos… —un par de relucientes orbes rojizos enmudecieron su voz. No tenía que ver su rostro para captar la intención asesina del espíritu. —S-servant, te recuerdo que y-yo soy….

¿Tú eres?, ¿qué eres? —la voz de la mujer era suave y sin embargo, imponía con fuerza. El filo de la lanza roja acarició su cuello. Los hombres sacaron sus revólveres mágicos listos para abrir fuego en cualquier momento contra la figura brumosa—.  Yo solo veo a un asqueroso cobarde al que se le acaban de encoger las pelotas.

El general solo había cometido un error, un solo error, y era el haber creído que todos los dioses de la muerte en Irlanda eran todos amantes de los sacrificios humanos. El haber confundido a Scáthach la Guerrera con uno de ellos era algo que le costaría más que su vida.
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Re: Y en ese momento todo se tuerce {invocación}

Mensaje por Rick Weiss el Mar Jul 26, 2016 10:29 pm

Observar un zippo oxidado y desgastado por los constantes viajes que lo han llevado al maltrato, era como observar un espejo sin reflejo, ¿qué era el valor simbólico del mismo? Quizás trataba del daño que me habían provocado los años, las cicatrices de batallas pasadas y el vacío existencial representado como la falta de combustible para la llama... no, tonterías. Simplemente un zippo que era abierto y cerrado constantemente, esperando a la oportunidad perfecta al trabajo que me había encomendado hace semanas. Tiempo de progreso que costó esfuerzo en cuerpo y alma, no podía fallar.

"Rápido, Alec, el Lord está esperándonos"

Escuché la voz de uno de tantos compañeros, debía aceptar las órdenes sin ninguna justificación, ¿porqué debería negar? Tomé el casco frente a mí, colocándomelo sobre la cabeza para luego tomar el rifle y avanzar por los pasillos, luciendo despreocupado, fingiendo y mintiendo los actos casuales de un simple militar que vigilaba los alrededores. Salí de la pequeña base en la que nos encontrábamos agrupados todos, no era mas que una choza de sobra que tenía aquel hombre que simplemente llamábamos "Lord" o "General". Cada minuto era importante, no podía dedicarme a vigilar posibles "emboscadas" que arruinasen el momento ni darme el lujo de vagar, tenía el deber de comprobar que todos los circuitos enterrados siguiesen conectados a cada detonador y no fueran interrumpidos por nada. Por fortuna, todo se mantenía estable.

"¡Soldados, formación y firmes! Tenemos órdenes directas del Lord, hoy serán una escolta muy particular"

Se hizo escuchar la voz del capitán, una voz a la cual obedecimos por inercia y si quiera preguntamos el porqué, éramos soldados "perfectamente entrenados" y por ello no teníamos el derecho a opinar o dudar de nuestros señores. Seguimos tranquilos al capitán, quien nos guió hasta el interior de la mansión, un lugar que me había dado lujo de observar mejor en mis guardias nocturnas e infiltraciones. Al menos el día llegó, un lapso de tiempo perfecto para poder aislarme y detonar las bombas, creyendo que simplemente nos harían patrullar el sitio de manera interna, ¿alguna reunión de comandantes? Sería lo mejor, eliminar más de dos pájaros de un tiro... y desgraciadamente me dieron vuelta la acción: Vigilar una sola sala, quietos y firmes hasta que el Lord dijera las palabras de mandamiento.

¿Qué podría salir peor?


Quizás era señal de dar fin a mi misión y quedarme con el bando, ¿me habrían descubierto? No podía mostrar signos de nervios, mas no soy perfecto y el sudor constante que caía de mi frente me provocaba una comezón histérica, no debía reaccionar, mi vida dependía de ello. Tragué saliva de manera disimulada, quedándome en la formación de soldados. Estaban todos presentes, el Lord, miembros de su familia, el capitán... y allí al centro una bella joven que esperaba la palabra de su amado padre. ¿Qué escena esperaba? No tenía información, apenas y podía reaccionar, mis ojos entrecerrados reservaban un llanto interno, el verdadero miedo a la muerte que hacía pasar por las distintas etapas que conoce el hombre, y la estaba negando, lo quería hacer con todas mis fuerzas, mas cierto alivio pasó por mi cabeza cuando el Lord parecía estar en una simple reunión familiar. Llevé mi mano derecha al bolsillo, colocando un dedo sobre el interruptor que había fabricado, tenía los circuitos listos, quizás podría eclipsar gran parte del daño que pueda hacerme pero no evitaba que saliera herido.

Para fortuna, desgracia y quizás sorpresa, él no disparó a ningún soldado, realizó un rito que escapaba de mis conocimientos exactos, reconocía un poco el sentido pero no esperaba ese sacrificio de sangre, no el sacrificio de una hija con todo un futuro delante. Quizás el impacto me dejó frío, tenso, o quizás me hizo comerme la ira de ver cómo desperdiciaba una vida por un capricho, y sobre cualquier cosa era la vida de un familiar, alguien cuya sangre compartía y esperaba toda confianza de otro, ¿a caso el mundo se había roto? La yema de mi dedo rozaba el interruptor mas yo estaba tenso, no podía moverme o reaccionar a lo que ocurría. Tardé en ver aquella figura de la mujer ahora presente, ¿los mitos eran ciertos? Ante mí se encontraba una leyenda que fue traída a la vida, la guerra del Santo Grial resultaba más que real y no eran mitos que escuchaba entre los soldados, mi dominio del alemán a veces fallaba.

Todos alzaron sus armas, todos menos yo, pues daba un paso hacia atrás debido al miedo que sentía, jamás tuve el lujo de tener una presencia tan poderosa así de cerca... un arma capaz de pensar, un error humano que nunca debió ser creado y aún así estaba. Aunque aquí entraba la incógnita, ¿ella era de verdad un arma? Juzgaba el sacrificio, sabía lo que era el sufrimiento de la muerte y el general había errado totalmente.

- Cambio de planes -

Declaré a la par que uno de mis compañeros giraba la cabeza ante la interrupción de mi voz. Tomé el interruptor de emergencia, uno que usaría para escapar pero ahora era forzoso tomar el riesgo. Dejé que mi dedo presionase el botón a la par que proyectaba un escudo de prana frente a mi, provocando la detonación de las pequeñas bombas implantadas en el cuello de la ropa de cada soldado, llenando el lugar de humo, sangre y trozos de carne dispersados. Debía accionar rápido, quizás afrontar el daño pero con suerte podría lograrlo. Saqué el revólver de su funda para dar un tiro casi a ciegas por el humo que empezaba a generarse, dando por fortuna en el cuello del Lord quien era amenazado por la Servant que apenas y se vio dañada por aquel daño que sólo era capaz de dañar a simples soldados.

Por desgracia al disparar me llevé daño colateral por el impacto explosivo, empujándome contra la pared y chocando mi cuerpo contra otras cosas que salían volando. Al menos traía el traje de batalla que nos otorgaban, era un uniforme, pero tenía cierta protección. Me levanté tosiendo, o bueno, mas bien hice intento de, pues mi pierna derecha se había dañado severamente y cada pisada era agonizante, un pulso de dolor que no podía soportar. Con arma en mano, fui acercándome hasta el hombre, buscando terminar mi trabajo antes de que ocurriese algo mas... y ella estaba allí, todo había sido tan rápido, ¿debería estar muerto? Quizás lo estaba y dios me daba una oportunidad de ver qué hubiera ocurrido, era una chance.

"¡Mal-m..."

El general exclamaba varios quejidos por la herida sangrante en su cuello que intentaba presionar con ambas manos para evitar que la sangre fluyera tan violentamente. Desde el lugar otorgué el tiro de gracia, dejando un simple eco en la ahora ya casi vacía sala, la cual aún dejaba caer algunas piedras por el daño de la explosión. Observé mi situación, y luego la vi a ella, ¿intentaría algo? El primer instinto fue apuntar a ella con el arma, ¿pero qué podría hacer? Estaba ante una heroína, alguien que no podía morir aunque su cuerpo físico dejase de existir, no veía el motivo de seguir. Mi rostro de preocupación (Y quizás en parte de dolor) se intentó borrar, pues una sonrisa falsa estaba ahora en una cara que representaba la decepción de un hombre ante su intento fallido de salir bien. Coloqué el seguro al arma para luego tirarla a sus pies.

- Tú ganas, supongo, haz lo que veas correcto, tu "Maestro" ahora está muerto, ¿qué harás ahora? Quizás matarme, es una opción, arruinar tu estancia aquí... puede ser, pero... -

Recargué mi cuerpo completo contra la pared, alzando un poco el mentón, intentando mantenerme en pie sin mostrar rastro de dolor (Que no salió nada bien, ¡¿cómo ignorar el dolor?! Siempre quise hacerlo como los personajes de acción que todos planteaban, la adrenalina no afecta tanto como pensaba). Me limité a hablar con un tono tranquilo aunque se me notaba nervioso, y mi cuerpo temblando por su estabilidad apenas ayudaba.

- No sabía que estarías aquí, ¿sin rencores? -
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Re: Y en ese momento todo se tuerce {invocación}

Mensaje por Scáthach el Sáb Jul 30, 2016 7:44 am

Y entonces, justo en ese momento en que crees tenerlo todo controlado, todo se tuerce.

Ni siquiera tuvo tiempo de tomar alguna decisión determinante —aunque por su lado, la decisión ya estaba tomada— respecto a ese contrato, ese asqueroso vínculo que le indignaba en lo profundo de su alma heroica. Sucedió demasiado de prisa, las bombas estallando en los cuellos de la escolta del General, la sangre salpicando por doquier la habitación, adhiriendo a las paredes trozos de carne como si de una macabra decoración se tratase.

El disparo en el cuello de su master, la sentencia de muerte reescrita por alguien más, un tercero que nadie tuvo en cuenta hasta que la jugada se puso en marcha como una secuencia de fichas cayendo en fila hasta formar una nueva imagen panorámica de la situación. La bala entró en la carne del desdichado y salió de la misma para rebotar contra el filo de la lanza y acabar en el suelo. Rastros carmines manchaban ahora las pálidas mejillas de la mujer de cabellos con igual tonalidad.

Eso no molestaba a Scáthach, en vida se había manchado demasiadas veces con la sangre de sus enemigos… amigos y familiares. Su mirada antes amedrentadora pasó por la fase de la sorpresa y luego volvió a cubrirse bajo una gélida expresión impertérrita con el resultado final de la emboscada. Bien era cierto que ella misma habría cobrado la vida de todos esos miserables, su invocación por medio del sacrificio de sangre inocente era algo imposible de perdonar para aquella que antaño asesinó a los dioses de la muerte por la misma razón.

No era lo mismo que aceptar de buena gana la intervención de un tercer factor, al cual dirigía esta misma mirada midiendo sus acciones. Hasta él sabía que era fútil amenazar a un servant con un arma de fuego, por más propiedades mágicas que pudiera poseer. Escuchó lo que podrían ser las últimas palabras del soldado traidor, conocer sus motivos le era irrelevante, considerando que en cualquier momento desaparecería al ser cortado su suministro de maná…

Espera, ¿qué?

La expresión de Lancer adoptó un ligero aire escéptico, paseó su mirada del soldado a los restos del pelotón, luego al cuerpo de su master para comprobar si este no seguía con vida. Giró su cadáver con la punta de su calzado metálico, no había signos vitales, no sentía ninguna conexión con él. ¿Qué diablos significaba eso?

Algo extraño sucede, no debería estar aún en este mundo —la mujer de la lanza maldita miró su palma diestra, la apretó varias veces como si quisiera comprobar la solidez del cuerpo en el cual encarnaba. Se sentía como en vida, todo era idéntico, desde el aire que respiraba hasta el simple tacto con su armadura de combate.

En el pasillo se escucharon las exclamaciones de voces, soldados alertados por los repentinos estallidos en la habitación. La servant aparcó las dudas para después, sus orbes carmesíes volvieron a clavarse en el soldado traidor, en su estado actual sus probabilidades de morir superaban las de sobrevivir a otra escaramuza, y considerando al pequeño grupo de personas arrumado en un rincón de la habitación —los que según el General eran el buffete de primera clase para una diosa de la muerte— un poco de ayuda no caería mal.

Tengo una mejor idea para que saldes esta deuda de sangre, soldado —le dijo, se agachó a su nivel y hábilmente trazó con el dedo índice una runa, el símbolo brilló con una tenue coloración verdosa hasta formar una película de prana curativo alrededor de la rodilla y la pierna—sácalos de aquí, si no cumples seré yo quien abra un hoyo en tu garganta. —Sentenció con la misma serenidad que empezó a hablar, incorporándose para dirigirse a la puerta por donde entrarían los soldados cuando la derribaran. —Me haré cargo de ellos.

La puerta se abrió y llovió sangre otra vez.

Ni siquiera llegaron a entrar, la servant los recibió cruzando el umbral a toda velocidad, blandiendo su lanza de lado a lado. Trazo a trazo el rojo de Gae Bolg se confundía con el de los chorros que salían de las heridas, todas en puntos vitales precisos; pecho, frente, ojos, garganta, vientre, pulmones... en pocos segundos lo que era un pelotón de soldados entrenados —algunos diestros en la magia— fueron reducidos a meros cuerpos sin vida.

Una radio hablaba en alemán a gritos, Scáthach reconoció el significado de las palabras sin problemas: enviarían a un escuadrón nuevo, por el nombre que usaban sonaba que serían más fuertes que estos.

No pierdan tiempo, moveos.
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Re: Y en ese momento todo se tuerce {invocación}

Mensaje por Rick Weiss el Mar Sep 06, 2016 8:45 pm

La idealización de la muerte te vuelve una especie de niño en cierto punto, ¿no? Crees que no es realidad, que no vas a sentir nada, que quizás simplemente caigas en un sueño profundo y despiertes al día siguiente en tu cama, teniendo aquel sol incansable en el rostro. Aquella bella imagen de un día mas para vivir, otra chance que el mundo otorgaba para hacer las cosas bien o volver a fallar estrepitosamente al caer la noche, realizar los actos que el sistema previene cuando se trata de la vida urbanizada... curioso pero quizás cierto. No es que sea un conspirador que intente ser escuchado.

"No hay bien que por mal no venga"

Me dije a mí mismo, intentando convencerme de que todo había acabado, de que quizás no habría una mañana en la cual despertar otra vez, ¿qué estaba mal con el mundo? Recibí una especie de perdón, una segunda chance, ¿habrá sido Dios? Dudo mucho que ella fuese un espíritu heroico relacionada a las historias bíblicas, aún así no tenía otra cosa mas que aceptar el trato. Imposible negar que amagué en alzar los brazos para cubrirme a modo de susto cuando ella se acercó y que además cerré los ojos, todo estaba escapando de la lógica, de mi entrenamiento y de mis capacidades mentales.

- C-claro... ¿supongo? - abrí lentamente mis párpados, observando a aquella mujer, se estaba moviendo hacia la entrada de la sala. - ¿A todos? No, espera, no contestes, es una pregunta estúpida - sacudí la mano izquierda a modo de negación, procediendo a agacharme y tomar el arma. - Hay un pasaje subterráneo que fue construido durante la primera guerra, ahora está fuera de servicio porque no tiene capacidad de alojamiento como los más recientes. Iremos por allí y saldremos a unos kilómetros de un refugio, una granja, estarán seguros - comenté a los presentes, incluida aquella "mujer carmesí" por si decidía venir.

Pasé por la puerta, observando asombrado el panorama creado por la sangre y tripas sueltas en aquel edificio, un lugar que haría dudar a cualquiera si tomar el arma o no en contra de la bestia que realizara tal acto. Llamé la atención de los supervivientes para que me siguieran, yo empecé a correr por los pasillos, ignorando todo lo que ocurriese dentro, ¿ella se encargaría de todo? Rogaba que si, en verdad esperaba que si, las fuerzas armadas no eran ningún beneficio, apenas vieran a alguien salir le acribillarían. Lleve la izquierda al lateral de mi cuerpo, tomando un tubo del tamaño de mi mano y algo pesado, una bomba de humo.

- Tápense la nariz, a partir de aquí irán sin mi. El humo les cubrirá, pero necesitarán que yo me mantenga en posición - señalé con el índice el lugar por el cual debían ir, allá donde parecía ir en dirección a un lago cercano. - Sigan entre la maleza, habrá una placa de metal en el suelo, entren y solo sigan el pasillo - suspiré, no me veía haciendo esta clase de "favores" en un pasado, mas como dijo una ex... siempre hay una primera vez, ¿no? Un poco incongruente para la ocasión, pero la frase aplicaba de manera bizarra. Activé la bomba en mi mano, sosteniendo la respiración, dejando que tan solo saliese un poco de humo para luego arrojarla al frente, haciéndola girar en el suelo para terminar estallando, expandiendo la pantalla blanca en el aiire. - ¡Ya, rápido! ¡¿Qué esperan?! - di la señal, y ellos simplemente corrieron como les dije. Ellos podían correr, tenían esa libertad, ¿y yo? Aparentemente pasé de un trato con el Diablo a tener uno con su hijo privilegiado.

Se había presentado una oportunidad en el fuego cruzado, una chance de que yo pudiera correr, alejarme de aquella zona desastrosa, dejar de lado mi misión, abandonarla a ella, ¿pero realmente tenía el valor para hacerlo?

Intenté correr, mi instinto de supervivencia me obligaba a correr pero aún así mi pierna no se movía, estaba estática y desgraciadamente, realmente maldigo saber el porqué no podía dejarla sola.

¿Alguna vez han sentido un sentimiento de nostalgia o identidad? Una combinación extraña entre ambos, un motivo que te obliga a ser todo lo que no quieres ser en una situación, que te hace hacer actos de nobleza que normalmente no harías por un completo desconocido mas aún así los haces, ¿es esto el ser realmente "humano"? Entré a esta guerra por una persona, todo con el fin de que su vida no se acorte, de que pueda prosperar como alguien normal, que no esté atada a una cama los últimos días de su vida... brindarle algo mas que cinco minutos de paz. Era algo que no le permitiría a esta mujer si me iba, habré arrebatado decenas de vidas mas todas ellas tenían una vida forjada y un futuro no tan largo.

Si, ella era un espíritu de otra época, alguien que ya tuvo una vida propia pero no quisiera saber qué es tener vida por unos minutos y que esta desaparezca en un parpadeo, mierda que no quiero saber cómo se siente eso.

Corrí de regreso por aquellos pasillos, tan solo escuchaba los gritos y disparos de los soldados que cada vez se iban acumulando, no parecían tener final. Ella estaba en el centro del salón principal, rodeada y aún así sin problemas reales pero que eventualmente podrían provocar un desgaste debido a la lucha constante. Tomé aire, armándome de valor para arrojarme a la batalla, colocando mis manos en el barandal.

"Si salgo vivo de esto juro que creeré mas en ti"

Fue mi único pensamiento mientras sostenía la cruz de plata que colgaba a mi cuello. Di un primer salto, apoyando el pie derecho en la madera, y consecutivamente seguí de largo, elevándome en el aire. - Spur, Föbös - murmuré, trazando aquella lanza de metal negro, adornada con un pico plateado y varias inscripciones griegas a lo largo del palo, terminando en un orbe color carmesí que parecía contener almas dentro, mas esto era un efecto visual gracias al adornado. Descendí tan rápido como la fuerza de gravedad me lo permitía, cayendo sobre uno de los soltados, atravesando con el arma su espalda, pasando por la caja torácica, reventando las costillas y terminando con el filo en contra del suelo, una explosión de sangre cubrió el frontal de mi ser. Mis pies hicieron que el cuerpo muerto llegase a tierra, la imagen podía resultar perturbadora en inicio pero tan solo de recordar en qué lugar me encontraba y lo que estaba haciendo, bueno, cualquier pregunta se responde sola.

- Bueno, supongamos que no estoy loco y esto no es un acto que intenta ser compasivo - dije a la par que me posicionaba para el combate, espalda con espalda, el punto mas táctico posible en una situación así. - Porque en realidad la compasión viene de tu parte al no haberme matado en un principio, lo cual agradezco - observé como desaparecía mi lanza en el aire, como si nunca hubiese existido. Desenfundé mi revólver, apuntando al frente.

- Pero no es querer sonar grosero o algo similar... pero me gustaría salir con el pellejo pegado a mi piel, ileso y sin complicaciones, ¿te molestaría salir de aquí conmigo para que no me gane la moralidad y tenga un ataque de ansiedad por creer que no hice nada? - intenté ser sarcástico, diablos, lo intenté y podría sonar así, pero estaba hablando con sinceridad total.
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Re: Y en ese momento todo se tuerce {invocación}

Mensaje por Herr Doktor el Dom Sep 11, 2016 1:42 am

INVOCACIÓN ACEPTABLE

La invocación contó con los siguientes elementos:

  • Catalizador adecuado.
  • Círculo de invocación apropiado.
  • Potenciador de prana excepcional.
  • Cántico correcto de invocación.
  • A falta de mencionar algo acerca del invocador original, dicho parámetro no será tomado en cuenta para bien ni para mal.

Por lo tanto, Scáthach gana 10pts de stat; el master original, ahora muerto, se quedó con la mitad de sus MP y alguien debe pagar el mantenimiento de Lancer, de lo contrario ella deberá pagarlo.
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