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—Twilight of the Gods [Privado]

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—Twilight of the Gods [Privado]

Mensaje por Brynhildr el Vie Jul 29, 2016 11:45 pm

Como las nubes grises y heladas que se reunían sobre los tejados de Varsovia esa tormentosa noche, la mirada de la reina era oscura y atemorizante. Permanecían sus labios sellados con recelo, y hacían ya dos noches desde que no pronunciaba palabra alguna. Ocasionalmente tomaba largas caminatas en los bosques fuera de la ciudad, dejándose llevar por alguna especie de llamado primordial de la naturaleza, y aunque por estos momentos su calma parecía reaparecer, era cosa de volver al cuartel general para que los ojos se le opacaran de nuevo.

Mas temprano, durante el día, uno de los soldados rasos llevo un viejo gramófono a su habitación en el cuartel, diciendo que lo habían encontrado en el estudio de algún polaco anónimo con gusto por el drama musical, momentos antes que su estudio fuera bombardeado por fuego de artillería. Visto el desasosiego de la doncella, habían el y su grupo de camaradas pensado que tendría mas uso con la joven que con ellos mismos.

El aparato estaba lleno de polvo, atestiguando años de desinterés, tal vez por tratarse de un modelo vetusto, pero el acabado de la madera y los detalles de latón dorado que ornamentaban sus lados sugerían distinción y lujo en su maltratada forma. Junto al gramofono, esperaban los discos negros de acetato, misteriosos para ella quien desconocía del uso y propósito de todo cuanto fuera tecnológico y ausente en la época de la interferencia divina. De acuerdo a las etiquetas sobre las cajas donde estos venían guardados, el contenido reproducía fielmente sinfonías y dramas compuestos por unos tales Mozart y Wagner, hacia incontables décadas ya.

Durante la tarde, y ya entrando en la borrascosa noche renegrida, la doncella permaneció acostada en su cama, viendo hacia algún punto en el aburrido techo de concreto sin pintar,  oyendo con atención cada acorde de violín, cada nota de soprano, y hasta el mínimo detalle en el estruendo de los endiablados trombones, maravillada ante la melodía y la emoción que coqueteaban juntas en cada movimiento. Por primera vez en días, Brynhildr sonrió, en silencio y tímida, pero contenta de saber que aun en medio de todas las guerras, la humanidad era capaz de crear algo hermoso, aunque efímero, por igual.

Estuvo a punto de levantarse y bailar, poseída por algún espíritu aproximado a las musas del dios musical, cuando un oficial de la SS, maduro pero aun lleno de vigor, abrió la puerta de la recamara con su rifle en mano.

—Tenemos una misión, Fräulein Brunnhilde... —Dijo velozmente, dejando ver una seriedad que reflejaba la aparente urgencia del asunto. Permaneció el hombre junto a la puerta esperando por la doncella, que no con buena intención se despertó de su mundo imaginario de musas y palacios de cristal, para caer de regreso al descolorido y monótono mundo en que si vivía, traído a la vida con la siempre presente amenaza de un enfrentamiento armado. En cierto que en todos estos siglos, casi nada había cambiado.

El teniente -que era el rango del hombre, un veterano por lo visto respetado por sus tropas- reunió a diez soldados, ataviados con insignias de la división paranormal, y procedió a explicar con calma la situación. Múltiples señales de alta actividad mágica habían sido detectadas en el centro de la metrópolis, y a pesar que tenían una vaga idea de que pudiera tratarse, reconocimiento visual en persona era aun imperativo.

La misión era sencilla: capturar y subyugar cualquier ente irregular que habitara la zona, pero la doncella sabia que nunca iba a ser así de fácil como lucia en papel. Un relámpago interrumpió aquel momento, y lleno de luz la oficina mientras los soldados salian a las calles, resguardadas sus figuras en gruesas chaquetas negras anticipando la eventual lluvia que se avecinaba.

Igualmente salio la valquiria y salto hacia los techos de los edificios, vestida con el cubretodo de cuero negro de la SS encima de su armadura de mithril, de la cual, solo destellos reflejando los rayos en la lejanía se podían ver entre las aperturas creadas por los vientos soplando en los tejados. Con frecuencia, aparentaba sentir otra presencia, pero tan pronto como tenia la sensacion, parecía la soledad ser con ella una y la misma otra vez; creía estar particularmente exaltada esa noche, pero la misión era clara, y a los magus de la Sociedad de Thule jamas se les escapa nada.


Última edición por Brynhildr el Miér Ago 10, 2016 12:53 pm, editado 1 vez

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Re: —Twilight of the Gods [Privado]

Mensaje por Loki el Dom Jul 31, 2016 9:16 pm

En la quietud de la ciudad donde moraba el miedo, la muerte y el pesar caminaban entre los pobres mortales que permanecían ocultos, intentando huir de la masacre que se les presentaba como el destino. En silencio mortuorio permanecían las calles, la basura arrastrada por la brisa indolente que no podía agitar ni faldones ni cabellos rebeldes, era el único movimiento que se vislumbraba hasta donde el ojo alcanzaba a ver.

Pero en medio de aquel pesaroso escenario, la luz pareció surgir de la nada. Apartando las sombras, alzando el velo de los mundos, rompiendo la frontera entre la realidad y la fantasía; el trémulo brillo anunciaba la llegada de un milagro encarnado que sin advertirlo, se convertía en el proverbial joven árbol que cae abatido en medio del bosque, sin nadie que pueda atestiguar la veracidad de su existencia.

Un paso dio el hombre, para marcar el final y un nuevo principio; el final de su llegada al mundo, y el inicio de su nueva aventura. No se molestó en representar un drama de los que tanto gustaba, pues no habría ahí alma alguna para admirarlo. Por lo que pudo contemplar con calma engañosa, la escena que ante él yacía inmóvil.


- No puedo creer que tan aburrido sea el mundo al que intentaron traer a uno de mis hijos. No me extraña que quisieran ver como una serpiente gigante hacía añicos los frágiles fragmentos de una realidad estropeada. Aquí hace falta algo de movimiento. – Comentó al tiempo que se decidía, fijando su nuevo objetivo.

Para alguien que mantenía muy cerca a todos sus hijos, era natural haber percibido el intento de hombres incautos por convocar a uno de los que en el pasado la gente llamó “sus engendros”; pero cuando la invocación fue un rotundo fracaso, y en su lugar se les abrió el camino para cruzar por su cuenta, la curiosidad lo impulsó a cumplir el capricho nacido de un destello de efímero pensamiento. Incapaz de controlar el lugar en el que se materializaría su espíritu, no pudo estar más disgustado con la ciudad que le dio la bienvenida. Para alguien que gustaba de ver las cosas en movimiento, la quietud impasible no podía traer más que irritación justificada… De no ser porque sabía que algo de vida había en las proximidades.

Como correspondía a su naturaleza, su territorio no tardó en desplegarse de forma apresurada, desplazándose con él aunque sin alterar el ambiente, pero haciendo de todo lo que lo rodeaba “su lugar”. No tardó en dar con uno de los “refugios” donde los desdichados se reunían, sorprendiéndolos con su llegada y con la sonrisa que curvaba sus labios.


-¡Por fin los encuentro! Ya estaba pensando que no habría ni un alma por aquí para animar la fiesta. ¡A moverse gente, que esto no se armará por sí solo! – Dio una fuerte palmada, cual amo impaciente que azuza a su montura para desplazarse en raudo vuelo a cumplir con sus órdenes, reluciendo el descontento en su semblante al percibir la renuencia de la gente que, o bien lo miravan sin creérselo, o bien se alejaban de él murmurando que era un loco desquiciado cuya razón había huido al vislumbrar la crueldad de la guerra sin cuartel.

Tras haber insistido, comenzó a comprender la razón por la cual el temor se adivinaba en cada esquiva mirada; las consecuencias de la guerra y el asedio, habían despojado a aquellas personas de la voluntad de vivir y de seguir adelante; las extremidades carentes de fuerza, robado el ímpetu de la juventud por la fuerza innegable de los oscuros presagios; ahí ya no había casi alma alguna, capaz de ofrecer batalla a sus opresores, y por tanto tampoco habían espíritus libres deseosos de fiesta y alcohol.

Presentaban un espectáculo lamentable.


-Dan pena, ¿Saben? En mis tiempos la guerra forjaba el espíritu; la amenaza de la muerte que pendía sobre la cabeza de los hombres, solo conseguía hacer aflorar el valor, y aunque el futuro se viera perdido, arrebatada la vida por filo de hacha o espada, el honor y el gozo por la lucha mantenían las miradas alzadas. ¡Arriba y a celebrar! Que mientras haya vida, habrá algo por qué luchar, y cuando el abrazo de la muerte deje sus cuerpos fríos en el suelo, mi hija los recibirá en su reino con los brazos abiertos, para mostrarles que el horror que ahora viven, no es lo peor que hay en lo ancho de todos los nueve mundos. – Para alguien que se preciaba de ser capaz de engañar a los dioses con sus simples palabras, las oraciones prestas acudían a su lengua de plata.

-Esta noche la amenaza de los enemigos no pende sobre sus cabezas. No hay nada por qué temer, y mucho por lo que alzar las copas rebosantes de hidromiel. Montemos una fiesta tal que deje pasmado al tuerto cuando lo oiga de sus dos pájaros chismosos. ¡Asombrado quedará cuando sepa que ni su ejército de guerreros caídos ni las Valquirias de la más golfa de todas las diosas, han montado jamás semejante tertulia! – Dejó fluir sus palabras que alteraban la mente y forjaban la realidad; la mentira, lo que no era, por medio de él sería todo lo que aquellas personas creerían como real. Sacudiría su mundo, destruiría su percepción, y forjaría para ellos una nueva realidad, su realidad; sus mentiras serían la verdad y las cosas dejarían de ser lo que son, para convertirse en lo que él deseara que fueran.

Animados por sus palabras, cual público ingenuo que cae bajo la hipnosis del mago, se comenzaron a levantar y a reunir; las voces comenzaron a alzarse, y a su orden reunieron todo lo que consideró indispensable. Creó recipientes de hielo: vasos, copas, jarras y fuentes, las que mandó a llenar de agua; agua del río, agua potable de donde hubiera, todo servía; y les hizo creer que de hidromiel se trataba. Con tarros y palos crearon instrumentos, y los juntaron con los pocos reales que lograron encontrar, dejando todo en manos de los más diestros, para que comenzara a resonar la música que animaría su fiesta.

Llenaron las calles con baile, música y el resonar de sus risas. Los pocos muebles que lograron encontrar, saqueando incluso las casas que encontraron, fueron dispuestos en el exterior, para que quienes gustaran pudieran sentarse. Más gente comenzó a llegar, mismas personas que no tardaron en unirse a la celebración, fuera por obra de los trucos del “dios del engaño”, fuera porque eran absorbidos por la atrayente atmósfera que invitaba a disfrutar y olvidar, dejando de lado los muchos problemas que llenaban sus vidas miserables.

El dolor, la pérdida, la desesperación, la impotencia y el miedo; todo fue barrido, arrastrado por las olas de errático desprendimiento, todo ahogado bajo mares de alegría, dicha que comenzó como una mentira, pero que no tardó en dominarlos a todos. Porque en las proximidades del dios del engaño, la realidad tenía poca importancia, ya nadie se preguntó si lo que vivían era un engaño, sencillamente ya no tenía valor ninguna interrogante como aquella. No importó que solo bebieran agua que creían hidromiel, o que el cielo prometía dejar caer un gran aguacero, ni tampoco importó la perturbación que Caster percibió podría poner fin a su fiesta; sintió una presencia, o quizá más que solo una, pero decidió solo quedarse y, recostado en un sillón algo maltrecho, rodeado por ambos lados por dos de las más grandes bellezas que pudo encontrar, y con una copa del poco vino real que pudo reunir en la mano; se dispuso a esperar que los que se aproximaban, hicieran acto de presencia en la fiesta que había montado.
Habilidades usadas::
God of deceit: chaos in motion: como ser relacionado principalmente con el engaño, Loki, fecundo en ardides, no es una criatura que guste de permanecer inmóvil, pues para lograr sus propósitos siempre se aseguraba de hacer cuanto fuera necesario, ir donde debía, engañar a quien fuera y hacer lo necesario; como tal siempre estaba en movimiento, improvisando sobre la marcha.

Esta habilidad es una representación de esa naturaleza básica de Loki, modificando los efectos de “Creación de territorio” para adaptarla al “estado” de Loki como un Caster inusual y diferente.

Efecto: modifica ligeramente los requerimientos y características de “Creación de territorio”, de modo que, aunque no altera el rango, sí le permite activar la habilidad de forma instantánea, sin necesidad de dirigirse en ningún momento a los puntos limítrofes del espacio que abarcará, permitiendo que el territorio se desplace junto con Loki, siendo él, en todo momento el punto central del territorio; usualmente su territorio no altera el espacio, haciendo que el lugar se vea como lo hace normalmente, pero otorgándole las ventajas; por lo mismo, se puede activar incluso dentro de otro territorio. Como consecuencia de lo anterior, la habilidad “Creación de territorio” de Loki pasa a contar como habilidad automática.
Tipo: automática.

Ice creationg: una técnica básica del elemento hielo, que puede resultar muy versátil; le permite a Caster crear hielo, moldeándolo en cualquier forma, ya sea para generar un ataque, o para crear un arma u objeto diverso.

God of deceit: True Lies (10 puntos de habilidad): una habilidad que potencia al máximo la capacidad del Servant para engañar a los que le rodean; en niveles altos es capaz de un alto grado de interferencia física, cambiando en parte la realidad.

El engaño ha sido siempre una de las mayores "armas" de Loki, siendo esta habilidad una manifestación de aquello; es capaz de alterar ligeramente la realidad mediante la palabra, creando un espacio a su alrededor donde su poder se manifiesta.

Efecto: en humanos normales puede funcionar como una forma alterada de control mental o de hipnosis; de modo que lo que Caster diga será tomado como la verdad absoluta, haciendo posible que órdenes como "no has visto nada", o "yo no estuve aquí" sean completamente eficaces, alterando la memoria del receptor de dichas palabras; funciona sin importar el número de objetivos, pero para hacer que grandes engaños sean posibles se requiere de una base mínimamente sólida en la mentira; por ejemplo no puede ocultar la presencia de algo como un gran dragón, simplemente diciendo "no viste nada", se tendrá que forjar un engaño más elaborado para que la habilidad funcione (aunque es incapaz de alterar registros visuales como los de cámaras de seguridad).
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Re: —Twilight of the Gods [Privado]

Mensaje por Brynhildr el Lun Ago 22, 2016 10:59 pm

De repente, un sutil rumor empezaba a hacer ondas a lo largo y ancho de la ciudad entera. Habia entrado este estimulo a los agudos oídos de la valquiria, quien no se creía lo que escuchaba, y asomo su cabeza desde el tejado a la calle debajo, deslizando su mirada por sobre el mar de gente que se agolpaba alrededor de los edificios.

E inmediato se hizo ver que no era la única que se percataba de la agarbillara; en el momento que la doncella bajaba de un salto, aterrizando tan ligera como una pluma, se arremolinaban en torno a la multitud altas figuras uniformadas, poniendo sus amenazas en punta de cañón.

Abominaban los ojos purpuras y cansados de guerras aquellos escenarios de animosidad inmarchita, y ya se preparaba para el funesto zodiaco que estaba próximo a ocurrir, cuando la inminencia de un reencuentro fatal capto la enteridad de sus pensamientos y la hizo dudar de la imagen familiar conjurada ante si. Pero el aura que emanaba, la presión que arrebujaba su presencia...

Si, El era la razón de la anomalía; un Servant enemigo.

Y aun así, con el obstáculo del edicto militar bajo el cual operaba, dio algunos pasos hacia delante y levanto un brazo, dando una orden de descanso a los soldados detrás suyo. Aquello solo lo había hecho todo mas difícil. Tal vez de ser otra persona, la doncella hubiera llevado a cabo su mandato con la simpatía de una muñeca, sin mas interrupciones... mas ahora eso era imposible.

El escándalo era inmenso, contrario al retrato que abundaba a nivel ecuménico. Aquí desbordaban las risas y el entusiasmo; los hombres bailaban y las mujeres aplaudían, lo hacían incluso en enfrente de los guardias alemanes, y hasta hubieron algunos que se burlaron en las impasibles caras de los uniformados, con el brío de alguien que ha perdido toda la cordura. Cuanto menos era surrealista, pero la valquiria tenia claro la causa de aquel teatro.

—¡Loki!—

Grito, con fuerza que se aúna al ideal vigor escandinavo. Y finalmente avanzaba y se posaba en frente al dios de las mentiras las diosa de la batalla, con su divina faz llena del melancólico frío que emana el aliento de Boreas. Una mujer cuya brújula sentimental esta rota no tiene derecho a demostrar mas consternación por quien puede o no querer como su hermano.  

En cambio, esta interacción fue helada como la lluvia que estaba a punto que calarse en sus huesos:

—Pensar que nos encontraríamos de nuevo... de esta forma. —Se hacia melancolico su perfil durante los instantes siguientes. —Van a matarlos a todos... debes detenerlos. No me hagas obligarte...—

Mas soldados aparecían de los lados. Todos apuntaban sus rifles y algunos exclamaban advertencias y amenazas en lengua teutona. La situación era delicada como el cristal, y no era intención de la Aesir el dejar que empeorara aun mas. Iba a aguardar por la respuesta de aquel hombre de mentiras mortales y maquinaciones infernales, pero travesuras no iba a tolerar una sola, y por eso los trazos fantasmas de las runas ancestrales de Odin comenzaban a tomar forma en el puño que formaba.

Después de todo todo lo que comparten los dos son titulo de dioses y de hermanos, pero en naturaleza eran vastamente divergentes, y hasta categorizarlos en una misma prosapia parecía la labor de un necio. Caos contra orden, libertad contra lealtad, esas eran apenas unas de las facetas opuestas que los dos podían simbolizar, y las diferencias entre los dos estaban a punto de ser acentuadas incluso aun mas.

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