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Lo inesperado no se hace esperar {libre-colectivo(?)}

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Lo inesperado no se hace esperar {libre-colectivo(?)}

Mensaje por Scáthach el Mar Ago 02, 2016 10:37 am

La niebla de esa tarde invernal era blanca y fina como la falda de seda blanca en el traje de una novia. El invierno se resistía a abandonar en su totalidad la ciudad de Helsinki y el resto del país escandinavo, a pesar de estar en primavera oficialmente seguía nevando durante algunos pequeños intervalos de semanas, conservando así el ambiente frío tan adecuado para los tiempos que corrían en el oeste de Europa.

Eran tiempos de guerra, y en los tiempos de guerra ves a muy poca gente en las calles. Pocos valientes abriendo sus negocios para vender y llevar pan a su mesa, pocos valientes que intentaban llevar su vida con toda la normalidad posible dentro de tanta tensión. Fueran valientes o solo actores fingiendo tapar el miedo con la indiferencia, servía a la hora de encontrar una tienda de ropas abierta y más importante, un lugar para comer.

Después de lo ocurrido en las afueras de Berlín llegaron días movidos, para el soldado y la familia que a duras penas se rescató del infierno. Entre reportes, pruebas y la disimulada fuga de un grupo de judíos donde pudieron colar a la familia del difunto General, las cosas salieron medianamente bien. Medianamente. Era obvio que a consecuencia del desastre habían decidido “premiar” al soldado enviándole a otra división, donde tendría que defender los intereses de la Alemania nazi en Finlandia.

Aunque ese cambio de planes se desviaba de sus intereses, Lancer lo aceptó de buen grado. En el poco tiempo que tenía sosteniendo el vínculo del contrato con el soldado bastó para que comprendiese cuál era su posición en esa guerra, cuan delicada era… y si bien eso no le competía, pensaba explotar esa postura en su favor. Tendría la visibilidad de un bando sin deberle ninguna lealtad, un bando que al mismo tiempo llevaba el control de esa guerra y escondía secretos oscuros, que era lo que realmente le preocupaba.

Tenía que averiguar que rayos estaba sucediendo con el mundo ahora.

—Señorita, ¿se encuentra bien? —le preguntó la dependienta.

Scáthach fingió un sobresalto, se había quedado abstraída en sus pensamientos al momento de pagar unas cuantas mudas de ropa para los siguientes días. Esbozó una sonrisa de disculpa por su torpeza.

No ha sido nada, estaba pensando en lo que cocinaría esta noche para mi marido —colocó unos cuantos billetes en el mostrador—, se hace difícil pensar en la cena con los tiempos que corren.

—¡Ni qué lo diga!, ya ni sé que prepararle a mis hijos cuando llego a casa —la dependienta hablaba con ese tono cómplice que solo usan las mujeres cuando llegan al mismo acuerdo—, espero que esta situación no se prolongue más, se dice que pronto acabará la guerra aquí.

Sí, pero afuera continuará.

Espero que así sea —esbozó una sonrisa tomando la bolsa.

La dependienta que despedía a su última clienta de la tarde se preguntaba si aquella extranjera no tendría problemas más serios que pensar en la cena de su marido, en su posición no saldría tan libremente a la calle, con esos rasgos claramente extranjeros —irlandesa con toda seguridad— y esa cabellera vivamente roja gritando sangre. Era como ponerse en la mira de los arios y gritar “¡Hey, aquí estoy! ¡Llevadme a un campo de concentración!”

Lo que no sabía la dependienta es que la mujer de cabellos rojizos tenía preocupaciones más serias que esas. Aún rondaba por su cabeza la anomalía de permanecer en el mundo terrenal sin un vínculo visible, la única explicación que encontraba era esa anormal actividad en las líneas de ley en Europa, concretamente en Alemania. Una severa expresión cruzó su rostro mientras andaba por las vacías calles del centro.

Se detuvo en la vidriera de una cafetería, todavía abierta y con poca clientela. El reflejo devolvía la imagen de una mujer en su mejor época, aquel rostro sin cambios, invariable en el tiempo desde que hubiera ascendido por encima de los mortales. Llevaba el cabello recogido en una trenza ladina, un vestido sencillo que le cedió la esposa del General, pertenecía a la joven asesinada para su invocación; encima un abrigo gris oscuro, bufanda, un gorro negro desteñido como el de las medias de lana en sus piernas y botas para andar en la nieve.

No debo ser la única que sufrió esa anormalidad, quizás, solo quizás, algún otro servant lo ha notado.

Era una posibilidad remota, dudaba que el Grial por su propia voluntad y buena fe le regalara la oportunidad de una nueva vida, una vida que NO deseaba después de haber pasado por una existencia interminable. No. Scáthach, que conocía demasiado bien los reveses de la magia no era tan ingenua como para sentirse especial por algo que podía ser confundido como regalo o maldición.

Lo difícil era encontrarse con alguien que estuviera dispuesto a compartir la opinión, y sobre todo, a colaborar. Los espíritus heroicos eran más dados a destruir la posible competencia que a luchar por una causa noble y común. Así eran las cosas.

Por eso la Guerrera había decidido salir y exponerse esa tarde de invierno, distante de las acciones que pudiera tomar su master. Era algo que deseaba hacer por cuenta propia, a su manera.

¿Cómo iba a empezar?

Entró en la cafetería, como cualquier otro cliente se pidió un café de avellanas con frangelico aunque ella hubiera preferido una cerveza caliente. Serviría. Tomó asiento frente a la ventana y, pacientemente, dejó pasar los minutos entre sorbos cálidos y vistazos casuales a su alrededor.

Esperó.
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Re: Lo inesperado no se hace esperar {libre-colectivo(?)}

Mensaje por Loki el Vie Ago 05, 2016 9:42 pm



Lo inesperado no se hace esperar


Libre
Colectivo
Finlandia
Tarde

Imprevistos era algo con lo que el nórdico estaba acostumbrado a lidiar; situaciones que escapaban de los caminos trazados por toda lógica predicción, que rompían estrategias, alteraban estructuras y desembocaban en lo que por naturaleza definía su esencia: el caos. Los amaba, los creaba, los imprevistos lo llamaban, lo cautivaban, lo seducían; si planes eran arruinados, sin duda él estaba ahí, quizá siendo el artífice que manipulaba los hilos del destino para alterar la fortuna, quizá siendo atraído por la desesperación y la locura de quienes veían bloqueados sus caminos por fuerzas que escapaban a su control y que no lograban comprender. Era sin duda, una situación “huevo/gallina”, pues nadie sabía cual era el principio, pero todos reconocían el indisoluble nexo de causalidad entre elementos afines. Pero que adorara el desastre resultante de los elementos que escapaban del control, no quería decir que sonriera cuando todo se volvía en su contra.

Odiaba perder.

Y haber tenido que salir prácticamente huyendo, como perro apaleado y perseguido, era sin duda alguna una derrota. La furia y la indignación luchaban en su interior, creciendo, alimentándose la una a la otra, para que cuando llegara el momento, pudiera explotar, llevándose consigo a quien se cruzara en su camino. Devolvería el golpe que su orgullo había sufrido, con toda la fuerza de llamas impetuosas; quemaría, no con ardientes llamaradas, sino con el frío que quema el alma y consume el espíritu.

Preparación, todo se reducía a eso.

Cuando se volviera a encontrar con aquellos soldados, estaría preparado, fuera para un Servant, fuera para cualquier otra cosa que decidieran lanzarle encima. Habían deseado someterlo, pero sus días de estar restringido por idiotas pomposos habían terminado; fueron dejados atrás junto a todas aquellas deidades lameculos del asgard.

Una vez su “fiesta” fue arruinada, se las arregló para fugarse e infiltrarse en un grupo de personas que se dirigían a un destino que poco le interesaba; salir de ahí era lo importante, antes de que se las arreglaran para capturarlo, o peor, desfigurarlo y someterlo a torturas indecibles. Lo sucedido habría de quedar en el pasado… Al menos por ahora, hasta que dejara de ser conveniente para él.

El lugar al que había arribado, logró cautivarlo. Se desprendió del aspecto de persona común que había adoptado, para sentir las maravillas de aquel clima frío en su propia piel, sin importarle que destacara por no ir apropiadamente vestido. Aunque por algunos fue considerado como una representación del fuego, lo cierto era que el hielo era para él algo natural con lo que se sentía a gusto.

No eran muchas las tiendas entre las que elegir para obtener prendas apropiadas, pero no es como si tuviera dinero para pagarlas, aunque para él, a fin de cuentas, poca importancia aquello tendría; cuando eres capaz con simples palabras de hacer que una mosca parezca un dragón, o un pantano un campo de flores, hacer que simples papeles parezcan dinero valioso, no era algo difícil. Sin embargo, terminó por inclinarse por conseguir algo que llevarse al estómago, pues aunque no era una necesidad para él, al carecer de Master de algún modo debía procurarse el sustento.

Ingresó a una cafetería que se le antojaba pequeña, y aunque el impulso de volver a montar un espectáculo manipulando a la gente, fue grande, decidió contenerse, ya que aún era muy pronto para volver a llamar tanto la atención. Buscó una mesa desde la que poder vigilar la entrada, ignorando las miradas de la poca clientela, sin duda sorprendida por su aspecto, y la carencia de gruesos abrigos que resguardaran su cuerpo. Se limitó a ordenar un café, y cualquier cosa que le pudieran ofrecer para comer, dando por fin una atenta mirada, a cada persona presente. Una vez todo fue evaluado, sus ojos no tardaron en regresar a la figura de una mujer situada junto a la ventana, atraído por sus rasgos que destacaban, sobre todo por aquel pelo de fuego; algo más había en ella, algo que llamaba su atención, pero decidió limitarse a volver a llamar a la camarera, y ordenar que le llevaran a la hermosa mujer, una porción del pastel que tenían entre su limitada selección. Una vez aquello fue hecho, intentó llamar la atención de la pelirroja, para poder alzar su taza con una sonrisa, en un brindis improvisado desde la pequeña distancia.

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Mensaje por Gilgamesh el Miér Ago 10, 2016 2:41 pm

En el esplendor que existe entre dos grandes presencias dentro del más humilde de los locales de esa ciudad, se encuentra en el centro alguien que no tiene gran importancia. No debería ser mencionado entonces, si su vida es tan nimia como los andrajos que viste, y sin embargo, es el que puede cambiar el panorama vivido de un momento a otro. La paz tensa se respira ese día helado, acompañado de la miseria que es incapaz de despegarse de la médula de cualquier ciudad en estos tiempos de guerra, pero es una paz ya acostumbrada en la que no se puede predecir nada fuera de lo que ahora se considera normal.

El sujeto es un fugitivo. Se le nota en el rostro cuando lo alza por encima del enorme gorro que intenta cubrirle siempre que pueda la mirada. Lanza vistazos fugaces de una esquina a otra, sospechando, asegurándose de lo que hacen todas las personas dentro de la tienda, mientras espera a que se le sirva un café que pueda calentarlo.

Ha llegado allí junto a otro numeroso grupo de personas, sin llamar demasiado la atención, intentando pasar desapercibido siempre. En un tiempo, fue más que un simple forastero, pero ahora considera que eso ya se ha acabado. Prefiere no hablar para que nadie identifique el marcado acento inglés con el que ha vivido desde su infancia, así como oculta envuelto en el enorme saco que hace las veces de equipaje para él, las medallas y el uniforme militar de su Patria.

La misión a la que se le envió fue un éxito rotundo hasta llegar al último paso, pagando un precio demasiado alto que huele a muerte y a exceso de sacrificios. En estos momentos está desorientado, porque su destino se ha torcido, y ahora no sabe exactamente a dónde debe ir. Tiene lo que su País le mandó a buscar, pero ya no tiene un sitio de entrega con el cual concluir su servicio.

Difícil es robarle al Führer; más lo es el realizarlo sin que exista un fallo.

A nuestro soldado lo buscan, eso lo sabe. ¿Cuándo llegarán los enemigos hasta donde se encuentra, siendo que le llevan rastreando todo el camino con la ayuda de fuerzas que no deberían de existir dentro de ese tiempo? no debería desperdiciar ni un segundo preguntándose aquello, y sin embargo, necesita parar. Es humano, tiene muchos días sin comer, así que se ha impuesto el suficiente tiempo para alimentarse, despertarse con el café más oscuro que puede pedir, y luego retomar su camino huyendo hasta encontrar de nuevo el rumbo que necesita para completar su misión.

No sabe lo que le espera, ni que a esa tienda ya se acerca el enemigo que lo viene rastreando desde hace cien kilómetros atrás. El mismo enemigo que por su parte, tampoco sabe demasiado bien lo que está a punto de encontrar, más que un simple humano al que debe eliminar y despojar del paquete que ha robado de las Arcas Nazis y que ya da por muerto al tratarse de un ser inferior a cualquier Servant que sea digno de llamarse así.
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Re: Lo inesperado no se hace esperar {libre-colectivo(?)}

Mensaje por Beleren el Dom Ago 21, 2016 12:27 pm

Mandado a Helsinki… Solo por cumplir los objetivos de una forma no ortodoxa… Qué mala suerte, supongo. - pensaba para sus adentros mientras se acurrucaba en su abrigo con los traqueteos del camión que lo llevaba hasta su destino entre tablones de la maderera y niebla gélida. No había quien pudiera descansar realmente en aquel vehículo, pues normalmente, al poco de cerrar los ojos alguno de los tablones se deslizaba y le golpeaba.

No había puesto ninguna pega a su traslado, al fin y al cabo era una orden desde arriba. Nunca había que cuestionar los comandos… aunque por cumplir uno ahora estaba de camino a la capital finlandesa. “Controla la población que apoya a los judíos en el pueblo cercano a la frontera con Checoslovaquia. Utiliza a tu espíritu heroico si es necesario, nos servirá para evaluar su estado anómalo.” fue su primera misión desde su nueva condición una vez lo dejaron salir de las instalaciones. No era la primera vez que era parte de un pelotón de control, pero sí era la primera vez que era él el único componente del pelotón. En un principio, no fue complicado dar con una familia aliada con la sangre judía; y cuando en nombre del Führer fueron retenidos y preparados para la expulsión, el resto del pueblo se levantó en armas. No le había quedado otra solución que liberar el poder de su espíritu heroico y eliminarlos con una lluvia de fuego divino junto a su pueblo y a la escoria judía. Puede que se le fuera un poco de las manos, pero el objetivo se cumplió hasta el extremo.

Abrió los ojos que cerró un rato por el agotamiento del viaje. Había llegado a las afueras de la ciudad, poco antes de llegar a la nave de fabricación de muebles destino del camión que lo transportaba. Era el momento de bajar y retomar el camino a pie hacia el centro de la ciudad entre el frío y la niebla. A pesar del abrigo más gordo de lo normal, el frío era muy superior al que estaba acostumbrado en Alemania. Con los labios cortados, la nariz helada y goteando un carámbano de ella, avanzaba entre calles casi desérticas. Se veían algunas luces de las ventanas, pero era raro el local que estuviera abierto. Así que el primero que llamó levemente su intención, fue el elegido para calentarse.

Una pequeña cafetería con un aura especial, por decirlo de alguna forma. Su espíritu heroico le indicaba que el destino lo quería allí dentro, y si el destino estaba de su lado, podría hallar allí el objetivo que le mandaron desde Thule.

Al cruzar la puerta, se quitó el gorro y sacudió el pelo rojo cubierto de escarcha, y se quitó parte de la nieve que quedaba sobre sus hombros. Fijó su ojo en una de las camareras rubias y altas, y con una sonrisa le habló con ese pequeño deje danés que restaba de su más tierna infancia. - Muy buenas señorita, busco un buen café acompañado de pastel. ¿Tiene alguna buena mesa para un extranjero de viaje? - la respuesta en realidad era obvia, estaba medio vacía… pero allí dentro notaba algo que le recorría la espina. No sabía todavía el qué era, pero tenía ganas de descubrirlo tarde o temprano. Al final, se sentó en una mesa junto a la pared, con una vista perfecta de la barra, y casi se quedó dormido al poco de sentarse mientras esperaba.


PD:
Espero que no moleste mi aparición... ¬¬U
Beleren
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Re: Lo inesperado no se hace esperar {libre-colectivo(?)}

Mensaje por Brynhildr el Miér Ago 24, 2016 10:55 pm

Después de algunos días, la doncella se había puesto en movimiento de nuevo, hacia el norte gélido, donde pendía encima un cielo gris lleno de tristezas. En otra ocasión se hubiera regocijado de visitar tierras septentrionales, donde el legado de los viejos dioses era aun fuerte, y el sustento de las tradiciones era defensa contra debilitamientos y decadencia. Pero los tiempos eran difíciles, y eso se miraba en los largos rostros que ella siempre encontraba en el camino, antes los cuales optaba mezquinamente por apartar la mirada para no contagiarse por el pesimismo.

A diferencia de ocasiones anteriores, esta vez viajaba en un fastuoso vehículo particular de la época, conducido por un hombre civil de edad. Sobre sus hombros ya no iba encima la chaqueta negra de la SS, luctuoso heraldo de violencia, sino un lujoso abrigo blanco, complementado por botas de altos tacones y bufanda de parejo color a sus ojos; podía ahora caminar entre los hombres como una imagen humana y mundana, si acaso semejante a las mujeres de opulenta estirpe aristocrática.

En algún punto de su viaje miro a lo lejos una inmensa columna de humo. Hizo una escala en el pueblo, y se bajo del vehículo solo para ver los retratos rompecorazones con los cuales esta guerra ha forrado lo largo y ancho del mapa Europeo.

—¿Eso? Ah, Frauleinn Brunnhilde, dicen que este pueblo estaba hasta el cuello de agitadores. Simpatizantes del enemigo, del tipo mas repugnante. Parece ser que nuestros hombres les han enseñado una lección... están mejor así, hechos cenizas ¿No cree?—

La valquiria bajo la mirada en silencio. Su labio inferior temblaba. "Si es lo que deba hacerse, no había otra opción entonces", pensó metiéndose de nuevo al auto.

—Supongo. ¿Estamos muy lejos aun?—

—No. Esos arboles que se miran al fondo ya están en tierras Finlandesas. Si Inteligencia esta en lo correcto, el objetivo debería estar rumbo en a Helsinki. No estamos del todo seguros todavía, pero es nuestra pista mas fuerte.—

—....—

El silencio de la doncella de Asgard finalizo la interacción, ultima que ocurriría entre ambos hasta que mucho mas tiempo después llegaran a la ciudad capital del país escandinavo. Helsinki capto su atención por un buen momento: sus ramblas solitarias eran ilegibles con el manto de nieve que camuflaba las aceras; en las fabricas se ve movimiento, pero también se respira un aire derrotista entre los obreros.

"Lo que pudo haber sido, si no fuera por esta guerra" era el murmullo que se escuchaba en los bares y los bulevares. "Estuvimos tan cerca de ser la cede de las Olimpiadas este verano... ¡Nuestros atletas hubieran destrozado a la competencia!". Y tras escuchar esto, la doncella no evitaba estar de acuerdo.

La urbe se volvía mas densa conforme se adentraba en ella, pero pocos eran los establecimientos que tenían abiertas sus puertas en ese momento. Caia escarcha y esta hacia cosquillas a su nariz, de la que a su vez salia humo debido al clima polar, pero esto no era una inconveniencia sino mas bien un placer. Después de todo, la valquiria era un fantasma del invierno, y se sentiría igual de a gusto incluso si llevara puestas ropas de verano.

Se adentraba en cada tienda y centro de reunión que llamaba su atención, y sacaba de un bolsillo una fotografía a blanco y negro de un hombre, que le enseñaba a personas solitarias que pudieran reconocer ese rostro de algún lado. Pero nada de eso fue en realidad necesario...

Como un brutal escalofrío en la espalda, la lancera sabia que una fuerte presencia había entrado en su rango de detección. No perdió tiempo alguno en abrir la puerta de la tienda en donde percibió el estimulo, con manera de guardia... la misma forma mecánica símil a una muñeca con que ejecutaba sus misiones cuando los dioses caminaban sobre la tierra.

—Yo... lo siento. Este hombre... ¿Lo ha visto alguien?—

Esto dicho con su suave voz, vestida de un sutil acento germánico. Saco de un bolsillo en su abrigo la misma foto de antes, que aunque mutilada por tantos dobleces aun era clara y se veía nítido el rostro desde cualquier punto del restaurante en que se estuviera. Poniendo a la vista de todos su urgencia con una mirada mas afilada de lo normal, se quedo parada ahí como una estatua.

El hombre de la fotografía era el Servant Loki, hermano suyo del lado de su padre, y presa del día de hoy.

¿Quien de los presentes se atrevería a confesar algo, si es que alguien tenia las agallas para enfrentar a tal espectral mujer de indescifrable expresión?

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Re: Lo inesperado no se hace esperar {libre-colectivo(?)}

Mensaje por Scáthach el Dom Ago 28, 2016 9:43 am

A veces el universo escucha demasiado bien y responde de maneras impresionantes.

Eso habría pensado la pelirroja de no ser porque su concentración iba puesta en toda la secuencia de entradas en la tienda, aquellas que robaban la atención por admiración o porque la energía que ellos emanaban los atraía como clavos a los imanes sin saber porqué. Ella sí que lo sabía, y estaba gratamente sorprendida.

Para iniciar fue el hombre moreno de ropajes arcanos, estrambóticos para los hombres de la época, señal demasiado clara de su naturaleza a ojos de ella. No se ocultaba, eso saltaba a la vista, el servant tendría algún propósito tal como los tenía Scáthach al salir a su aire en busca de respuestas. No se permitió sacar conclusiones apresuradas, observó, sus gestos, sus movimientos, conteniendo ese instinto de los guerreros que se preparan internamente para saltar a la carga del combate al menor indicio. Sus dedos no se desprendían de la cálida porcelana, bebió otro sorbo con naturalidad sin quitarle los ojos de encima.

El mensaje fue respondido en forma de una porción de pastel, uno aparentemente costoso y selecto por su apariencia cuidada y su sabor. Alzó su taza respondiendo a ese lejano brindis, para sorpresa de quien la conociera bien esbozó una sonrisa ladina que puede pecar de coqueta y de mortífera a la vez. Probó un bocado del postre, le supo bastante bien, la vainilla y la frambuesa creaban un dulzor agradable al paladar, la humedad del bizcocho era perfecta, la crema otorgaba una agradable suavidad a la boca.

Le habría gustado disfrutar un poco más de ese placer mundano, sin embargo las razones pesan más que muchas cosas, especialmente cuando a una presencia especial le sigue otra. Un joven de rojizos cabellos, de apariencia muy normal en comparación del primer caballero; y al mismo tiempo anormal, no sabría decir en qué sentido de la palabra, bajo qué contexto lo etiquetaba de ese modo. No se trataba de un servant, pero al mismo tiempo… al mismo tiempo se le acercaba a la impresión recibida. Lo vigilaría.

Decidió que no esperaría más, por nada ni por nadie, y pasaría a tomar la primera acción. Giró el rostro y con una mirada invitó al servant de opulentas ropas a su mesa, ignorando limpiamente los cuchicheos de dos señoras afanadas en observar las acciones de la extranjera, su forma desvergonzada de abordar a un desconocido y satanizar sus acciones, tal vez por sus costumbres recatadas no concebían bien esos modos, tal vez por ese endemoniado pelo reviviendo taras raciales y supersticiosas sobre los bárbaros celtas, o tal vez simplemente no tenían nada mejor que hacer. Qué importaba a fin de cuentas. Le diría a Rick que no la esperara para la cena, por cómo iba tornándose el ambiente dudaba que fuese a regresar pronto.

Y tenía razón, en ese preciso instante en que terminaba el mensaje apareció la gélida y fantasmal figura de otra de esas maravillosas presencias capaces de alterar por completo la normalidad. La urgencia con la que esa hermosa mujer de opulentas ropas se dirigía a las personas mostrando un cuadrado de papel donde llevaba impresa una imagen decían que buscaba a alguien. No tuvo que preguntar, sus ojos rojos señalaron por un instante al servant de cabellos negros y facciones engatusadoras. Alzó una ceja como si quisiera decirle “veo que hoy estás muy solicitado amigo mío, ¿vas a hacer algo?”

Por su parte, al no tener absolutamente nada que ver con lo que sucedía, decidió que tomaría unos pocos segundos para seguir observando antes de resolver algún tipo de acción, fuera la que fuese. Ni tiempo había tenido para cruzar una sola palabra que fuera el comienzo de una conversación, de su búsqueda de pistas. Recordó las palabras de una vieja mentora: las cosas no siempre van a llegar como lo esperas, pero llegan pequeña, siempre llegan.

Allí, en esa cafetería tan mundana y aburrida iba a suceder algo, algo grande. Ella solo debía ser paciente y esperar el momento adecuado de tomar la ola que le llevaría a sus respuestas.
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Re: Lo inesperado no se hace esperar {libre-colectivo(?)}

Mensaje por Yukimura Sanada el Miér Ago 31, 2016 3:47 am

Genial, estaba en un sitio desconocido, hacía frío y desde luego eso no era para nada Japón. Estaba perdido, no sentía frío realmente, quizás era porque ya estaba muerto. Pero aún así se sentía como si estuviera vivo, era algo muy raro. Estaba en medio de la nieve y llevaba una armadura japonesa rojiza, mas dos lanzas de casi mas tamaño que yo en la espalda. Cantaba demasiado con esas ropas, y lo primero que necesitaba era saber que demonios pasaba y donde estaba. Paré al primer hombre que vi, y le pregunté varias cosas con mi lanza apuntando su cuello, nunca estaba de mas ser precavido. Según lo que dijo, habían pasado 373 años desde que perdí la vida teóricamente. Eso era algo muy extraño, no podía ir tampoco por el lugar con una armadura roja japonesa que se veía a tres kilómetros de distancia. Quizás podría haberle quitado todo el dinero a ese hombre, pero solo le pedí algo de ropa y ya, cambiando mi armadura, por varios trozos de tela que no sabía exactamente como se llamaban. Camiseta roja, eso si, pero la gabardina negra era la primera vez que la veía, era molesto pero al menos ya no sentía tanto frío. También llevaba unos pantalones negros, y ni pensar me iba a desprender de mis lanzas.

Helsinki... desde luego, no era ningún lugar que conociera, de hecho, ¿seguía en mi mundo acaso? Por lo que llegué a escuchar del hombre parecía que había viajado al futuro, sin tener conocimientos de este y tampoco sabía nada mas. Lo que si sabía, era que podría pelear mas y tener mas diversión, algo que hacía que en mi rostro se mostrase una sonrisa. Dejo que montase en su especie de monstruo, aunque él lo llamó vehículo no entendía exactamente que parte de vehículo tenía esto, pero por lo visto servía para transportar personas, aunque prefería mis caballos, ellos siempre te eran fieles y daba igual la pelea, siempre se mantenían fiel a su dueño. -¿Guerra?- Le pregunté al escuchar que había una guerra, mientras mis ojos ya mostraban emoción por ello. Era algo que me encantaba, las batallas eran geniales y mas si podías enfrentarte a un adversario digno. El otro dijo que no era buena idea, y que habían dos bandos, uno que eran los nazis y los otros que se oponían a estos. Por lo que acabe de escuchar, los nazis ya fueron las personas que me cayeron mal. Según el hombre, ellos mataban a todos los judios, unas personas que creían en una religión y también que a los homosexuales. ¿Que derecho tenían a quitarle la vida a gente que no podía defenderse? Y mas aún... ¿que derecho tenían a privarles de sus deseos carnales? Aunque bueno, si fuera un combate, aún no me importaría si los acababan matando o no, al fin y al cabo, en mas de una batalla que participé, los enemigos no querían morir a veces, pero aún así se sentían a gusto teniendo el honor de enfrentarme a mí.

Una vez llegamos a Helsinki, el hombre simplemente me dio algo de dinero para que pudiera pasar la noche en algún lugar o tomarme algo. Si quería podría pasar la noche en su casa, pero me negué amablemente. No podía abusar mas de su amabilidad. Una vez llegué al lugar, entré en un sitio donde parecía haber gente bebiendo y yo que se que mas. Nada mas entrar me senté en una mesa, la gente se me quedó mirando por las lanzas que llevaba algunas parecían burlarse de ello por eso, y otras parecían intentar evitar el contacto. Pero sin embargo, la tranquilidad que se respiraba en ese lugar, no tardó mucho en acabarse. Alguien entró y preguntó si habían visto a un hombre que parecía estar dentro de un papel. -¿Pelea? ¿Sangre?- Dije levantándome de golpe con una sonrisa y bien emocionado con ganas de unirme a la pelea si es que había alguna. También tendría que preguntarle como se llamaba esa cosa que parecía ser un retrato con mucha calidad. Eso, o era algún tipo de magia rara. Me levanté de golpe tirando la silla hacia atrás mientras sacaba mis dos lanzas con ganas de pelear. Aunque lo mejor sería ir a pelear fuera, no era buena idea dejar a civiles entrometerse en una pelea sin cuartel.
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Re: Lo inesperado no se hace esperar {libre-colectivo(?)}

Mensaje por Loki el Dom Sep 11, 2016 12:59 pm



Lo inesperado no se hace esperar


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Finlandia
Tarde

El lugar parecía poseer un magnetismo inusual, capaz de atraer entre sus paredes a figuras de poder sin igual; más que simples humanos, menos que dioses completos… O eso creía Caster mientras uno tras otro desfilaban los nuevos “invitados” a una fiesta no anunciada.

Con absoluto placer vio como sus atenciones eran bien recibidas por la hermosa mujer, y la simple invitación silenciosa que ella le extendió, bastó para que decidiera ignorar al resto de espíritus heroicos presentes, pues a ninguno él conocía, y por el momento solo le interesaba hablar con una persona.

Se puso de pie acunando su taza entre sus manos, fingiendo buscar el reconfortante calor ofrecido por el líquido tibio de aquel recipiente, y se encaminó a la mesa de la mujer pelirroja. Solo tuvo una breve advertencia al percatarse de una nueva presencia, esta vez una ya más conocida, y una mirada de reojo por una ventana confirmó sus terribles sospechas. Familiar pero indeseada era la persona que se cernía nuevamente sobre la pequeña promesa de diversión que podía vislumbrar en su futuro cercano.

Dejó salir un pequeño gemido de consternación, cual niño pequeño que ve sus juegos frustrados, y en respuesta a un rápido pensamiento, decidió que bien podría fingir no estar ahí en absoluto y con un grácil encogimiento de hombros dejó a su forma fluctuar, amoldándose a una nueva estructura y cambiando sus rasgos: su cabello se alargó, hasta caer en suaves ondas rojizas hasta descansar sobre sus hombros ahora más anchos; su musculatura aumentó tanto como pudo sin arriesgarse a destruir sus ropajes, y su rostro adquirió facciones más duras, brillando en el rostro de un guerrero sus ojos ahora azules.

Aunque fuera la apariencia de un hombre fuerte, en términos generales se veía ridículo, ya que su ropa no había cambiado y ahora el atuendo le quedaba algo apretado, luciendo como si la ropa no fuera la suya. Con una nueva sonrisa feroz se dispuso a silenciar los gritos consternados del público presente, que no se lograba explicar el drástico cambio de imagen.
- Ya, ya, amigos; nada raro que ver aquí. He lucido así todo el tiempo y ahora se sorprenden… - La energía tras aquellas palabras era casi imperceptible para seres poco sensibles, una forma de hipnosis en masa que sin dificultad alteró los recuerdos de los humanos presentes hasta que el hecho de su cambio no fue cuestionado.

Así, con una simple mirada de reojo a los otros Servants presentes, continuó su camino hacia la mesa de la chica cuyos cabellos ahora combinaban con los propios; no podía alterar las mentes de otros espíritus heroicos, por lo que solo le quedaba lucir confiado y rogar porque no se metieran en sus asuntos, o estaría en serios problemas.

Cuando Brynhildr ingresó en la cafetería, el acababa de tomar asiento en la mesa de la mujer, dirigiéndole unas pocas palabras en voz baja, para no ser escuchado por la nórdica que lo buscaba.
- Esa mujer es un peligro, ¿sabes? Lo más recomendable es mantenerse alejado de ella, siempre causa problemas y arruina la diversión. – Si las cosas terminaban mal para él quería al menos poder hacerse de algún aliado, y desprestigiar un poco a la valquiria no podía sino ayudarlo.

Cuando Bry finalmente habló, él se giró fingiendo contemplar el rostro tan familiar que ella les enseñaba; tras un tiempo prudente, dejó que la ira se reflejara en su rostro, listo para representar el papel que había decidido tomar.
- ¡Yo lo he visto! – Golpeó la taza que sostenía en la mesa, con fuerza suficiente para producir un sonoro impacto, pero procurando no romperla; se puso de pie de forma apresurada, dejando caer su silla en medio de su fingido arrebato de indignación. - Me atacó en la calle y se robó mi ropa, diciendo que necesitaba un cambio de imagen; me dejó la suya a cambio como si fuera gracioso… - Como era incapaz de cambiar sus vestiduras al cambiar su imagen, esa era la explicación con la que había dado para lucir tan extraño; pues de cualquier modo era algo que él podría haber hecho sin dedicarle un segundo pensamiento por lo que resultaría creíble.

- ¿Ese idiota es amigo tuyo? – Dijo al aproximarse a la valquiria. - Porque alguien tendrá que compensarme o ese tipo tendrá lo que quiere… - Señaló con un ademán al hombre que llevaba consigo unas lanzas enormes. - Y aquí habrán problemas, chica. – Dijo, finalmente cerniéndose sobre la valquiria que hacía poco había arruinado su fiesta; en el peor de los casos se formaría un alboroto que le permitiría fugarse sin ser descubierto, y en el mejor… Le haría a ella pasar un mal rato monumental.
Nota::
La presencia de Loki como Servant fue suprimida al cambiar su apariencia, pareciendo un humano normal.

La habilidad de “hipnosis” usada solo afecta a los humanos, no a otros seres.

Aquí les dejo las habilidades usadas, sus descripciones, al menos.

God of deceit: True Lies: una habilidad que potencia al máximo la capacidad del Servant para engañar a los que le rodean; en niveles altos es capaz de un alto grado de interferencia física, cambiando en parte la realidad.
El engaño ha sido siempre una de las mayores "armas" de Loki, siendo esta habilidad una manifestación de aquello; es capaz de alterar ligeramente la realidad mediante la palabra, creando un espacio a su alrededor donde su poder se manifiesta.
Efecto: rango A++: en humanos normales puede funcionar como una forma alterada de control mental o de hipnosis; de modo que lo que Caster diga será tomado como la verdad absoluta, haciendo posible que órdenes como "no has visto nada", o "yo no estuve aquí" sean completamente eficaces, alterando la memoria del receptor de dichas palabras; funciona sin importar el número de objetivos, pero para hacer que grandes engaños sean posibles se requiere de una base mínimamente sólida en la mentira; por ejemplo no puede ocultar la presencia de algo como un gran dragón, simplemente diciendo "no viste nada", se tendrá que forjar un engaño más elaborado para que la habilidad funcione (aunque es incapaz de alterar registros visuales como los de cámaras de seguridad).

Transformation: the thousand forms of the god of deception
Rango: A+
Tipo: Anti-Unit (Self)
Este Noble Phantasm es la habilidad más característica de Loki, su capacidad para cambiar de forma; en los diversos mitos que se han tejido en torno a él, se da cuenta de un amplio número de formas que es capaz de adoptar, sin que pueda ser descubierto ni por los mismos dioses.
Loki es capaz de transformarse en todo aquello que desee y sea capaz de imaginar; la transformación es tan perfecta que no puede ser reconocido, y es capaz incluso de cambiar su sexo con todo lo que ello implica.
Al adoptar una forma determinada, gana las ventajas de su nueva apariencia; así, por ejemplo, si se transforma en un águila, será capaz de volar, y si se transforma en un pez, podrá respirar bajo el agua, sin que la transformación bloquee sus demás habilidades.

Loki
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Re: Lo inesperado no se hace esperar {libre-colectivo(?)}

Mensaje por Gilgamesh el Dom Sep 11, 2016 3:42 pm

Rápidamente el soldado se da cuenta de que las cosas no están pintando bien en ese sitio. En menos de cinco minutos, al café han entrado varias figuras con una imagen que puede ser todo, menos oriunda de ese pueblecito. Apura su bebida, lanzando miradas disimuladas a cada uno. El pelirrojo con la bufanda larga que también busca calentarse, la altísima mujer albina que está tras la pista de cierta persona, y luego el castaño de atavíos exagerados portando lanzas y armas… no, en definitiva, nada de eso le gusta.

También ha visto antes por un momento algo que le pareció raro… aunque ya no recuerda bien de qué se trataba. Mira por un instante la mesa donde están dos pelirrojos, e inmediatamente se sacude su cabeza, deja el dinero sobre la mesa, y se incorpora abruptamente para caminar a toda prisa hacia la salida de esa tienda. Un error común es perder el tiempo cuando menos debes. Él siente que ha caído en eso, así que lo mejor es remendar el problema volviendo a lo suyo, para terminar su misión. Cualquiera de esas personas podría ser de los que le están siguiendo el rastro, y no pretende darles ventaja.

Caminando cabizbajo, sin embargo, tropieza con una de las camareras sacándole de las manos una bandeja de comida, que cae estrepitosamente en el suelo acompañado del grito asustado de la mujer.

Lo lamento, lo lamento mucho. Tenga esto en compensación ─le dice apurado, sin poder evitar filtrar su acento británico mientras se expresa, y le deja en las manos varios billetes antes de dejarla también sin mirar atrás. La mujer le reclama que esa denominación ni siquiera es la de su país, pero ya es muy tarde.

El hombre trata de no mirar a nadie a los ojos, huye en línea recta.
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Mensaje por Beleren el Mar Sep 13, 2016 3:52 pm

Aquel local ofrecía un ambiente templado, incluso pudiera decirse que cálido, para el joven visitante de tierras extranjeras. Una de las dos jóvenes camareras de buen ver que atendían entre las mesas se acercó hasta donde se aposentó después de entregar un pastel a una bella mujer pelirroja al otro lado de la sala, limpió un poco la mesa. El pelirrojo, cuando miró hacia allá, se pudo percatar de que sus miradas se cruzaron… y puede que fueran imaginaciones suyas, pero tenía la impresión de que se habían cruzado varias veces. “Tal vez le llame la atención el pelo o el parche. Supongo que no soy lo más discreto por el lugar… Pero al menos no soy tan cantoso como ese otro que va en mallas. ¿En qué estaría pensando para salir así a la calle?” Mientras la camarera pasaba aquel trapo húmedo por la mesa le habló con amabilidad; aunque con una voz mucho más ruda que lo que su aspecto invitaba a pensar. - No tardaremos mucho en servirle su café. ¿Sabe ya qué pastel quiere?

Entre bostezos, mientras se le cerraba el ojo respondió a la muchacha - Claro, no hay problema… y os dejaré elegir a vosotras, que los conoceréis mejor que yo. - La camarera se marchó tras dedicarle una sonrisa y al darse la vuelta, el cansancio se hizo con el poder. No es que se hubiera dormido, pero sí dormitaba y descansaba la vista. Había escuchado a la mesa de al lado hablar de las pintas raras que tenía un joven que acababa de entrar… aunque más que sus pintas, lo que parecía el tema principal de conversación eran sus lanzas. “¿Lanzas? ¿Quién sigue usando lanzas hoy día?” pensaba. Escuchaba algunos murmullos, pero nada que le pareciera merecedor de interrumpir su descanso… hasta que llegó su camarera.
- Señor, le traigo lo que pidió. Un buen café y pastel de Karelia. Espero que los disfrute. - Fue rápida, dejó las cosas y volvió a la barra. Cuando abrió los ojos, pudo ver el origen del buen aroma a café que le llegaba; del mismo modo que vió “eso”. - ¿Esto es un dulce? - dijo para sí mismo. Esa amalgama blanca y amarillenta que había sobre la masa no le inspiraba demasiada confianza. Una vez en su boca pudo confirmar: un pastel de patata, huevo y mantequilla. No es que estuviera malo, pero no le apetecía esa clase de sabor en su boca e intentó apaciguarlo con el café.

Mientras aún tenía la taza calentándole las manos y el cuerpo, entró por la puerta otra belleza de pelo plateado y un aire realmente familiar. “Creo que a esa mujer la he visto antes…” El hombre de esa foto… lo había visto antes, en esta misma cafetería, pero echando un nuevo vistazo a los presentes, no era capaz de encontrarlo. ¿Se habría ido mientras no estaba mirando? ¿Cuándo había llegado aquel coloso que se había puesto tan enfadado? ¿Y por qué se ha puesto tan contento ese loco con lanzas? Cuando había entrado no se llegó a fijar en todo lo estrambótico que tenían los ocupantes del local.

Y en medio de la discusión y el alboroto, un mindundis, discreto y nervioso intentó marcharse. Hasta cierto punto, para el pelirrojo, tenía su lógica; si no te gustan los alborotos, mejor irse antes de que se agraven. Pero antes de cruzar tras la dama de pelo blanco y el coloso pelirrojo, tiró la bandeja que llevaba la otra camarera. Casi por un momento se hizo el silencio. Ambos participantes de la colisión estaban bastante atacados, pero el hombre de acento inglés salió corriendo hacia la calle.

- Sé que no es mi objetivo pero… creo que puede que me perdonen si doy caza a ese individuo. Concuerda con aquel retrato dibujado que estaba en el cuartel… Si no, pues es un cliente a la fuga… - Se puso en pie, dejando su bolsa en su asiento; se abrió paso entre los dos que discutían mientras le dedicaba unas palabras a la dama. - Con permiso, doncella. - dijo aquella última palabra como con retintín, dándole especial énfasis. Y si resultaba ser quien de verdad se pensaba que era, sería cuanto menos una sorpresa encontrarla por aquellos lares. Se echó a la calle, localizó al inglés que huía, apuntó y terminó su trabajo. Ni 20 segundos.

Volvía con calma a la cafetería… bueno, solo los primeros pasos; luego aceleró el ritmo por el frío del ambiente. No tenía que preocuparse porque la víctima escapara, normalmente un humano normal no duraba ni diez pasos tras su cortocircuito antes de quedar inconsciente. Se acercó a la camarera, que estaba terminando de limpiar los estropicios junto a la entrada. - Creo que el cliente que huía se ha mareado, deberían atenderlo… de paso así podrá tomarse una indemnización por los daños causados… ¿Y puedo pedir un pastel que sea dulce? Eso de Kalia o como se llame no resultó ser de mi agrado. - y tras aquellas palabras, mientras la camarera salió corriendo a buscar al otro cliente acompañada por su compañera, se dirigió con toda la cortesía que pudo hacia la doncella. - Yo vi a ese hombre cuando entré aquí, pero creo que se marchó mientras dormitaba… lamento no poder seros de mayor utilidad a ninguno. - Y puso rumbo a su próximo objetivo, su café antes de que se enfriara.


Yo también pongo la habilidad usada (Gil, tu eliges el destino):
Psychic Interference - Dead Short
Una de las aplicaciones del poder psíquico de Francis Beleren. Sus neuronas, además de cumplir con sus funciones comunes, emiten un campo psiónico que interfiere en mayor o menor medida el funcionamiento de las neuronas en otros individuos.
Aprovechando su poder, Beleren manda una interferencia psíquica contra un objetivo, que hará que involuntariamente su cuerpo se vuelva en contra de sus circuitos nerviosos o mágicos.
· Efecto (entre otros no utilizados): Deja inconsciente a PNJs humanos normales. Gil, tu dirás.


Última edición por Beleren el Mar Sep 20, 2016 1:51 am, editado 1 vez
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Re: Lo inesperado no se hace esperar {libre-colectivo(?)}

Mensaje por Brynhildr el Jue Sep 15, 2016 1:15 am


Conspicuas personalidades confluyen en el otrora yermo ambiente, viéndose las unas a las otras con escrúpulo y perspicacia, por que saben bien que en los tiempos presentes la confianza es un lujo y el descuido un error que se paga caro. En especial, aquella lancera con la fotografía en la mano procuraba una particular cautela cuando del dios de las mentiras se trataba. ¿Como podría prestar un gramo de confianza a quien gesto las ideas que llevarían al honesto Baldr, señor de la luz, a la pira funeraria de manera tan indudablemente indigna?

Vastos rumores parecían saltar entre los visitantes mas normales del pequeño local; de hecho, si bien no eran multitud, la valquiria sabia que serian un obstáculo, y por ende proceder de forma discreta era la mejor opción.

Un hombre escandaloso, sin embargo, irrumpió en el local cuando la valquiria recién aparentaba reconocer a quien venia siguiendo el rastro; y en lo que ella aparto su mirada, Loki cambiaba de forma, y dejaba a todos en el lugar confundidos, y a algunos asustados, pero no a ella. Rápidamente se aparto del hombre que a sus espaldas cargaba las largas y anticuadas lanzas, y les lanzo a ambos un feroz mirada.

—Si piensas que podrás escapar con ese truco, te equivocas. En un principio me hubiera conformado con solo hablar, pero ahora se que me pondrás en una posición difícil.—

Donde dejo la primera pisada, dejo rajaduras en el robusto piso de madera; nadie que no estuviera entrenado hubiera podido seguirla con la mirada. En lo que le tomo a todos parpadear, la doncella ya se había movido detrás de Loki, tomándolo del brazo y subyugandole contra la mesa. Ahí se veía las cosas puntuales que había aprendido de los soldados alemanes, pues el método para sujetar al dios no era usado en la Asgard de antaño, en donde se prefería el acercamiento letal en cambio.

—No deseo una pelea innecesaria. —Le menciono al hombre de las lanzas, a quien evaluaba con cautela también.— Pero... lo siento. Si piensas ser un obstáculo, deberé lidiar contigo también. Es orden de la Schutzstaffel.—

Al lado de ella, se sentaba una agraciada y elegante dama de cabellos rojos como las brasas, y disposición alerta; Lancer recordó que a esa misma dama Loki le había dicho algo en secreto, y procuro tener cuidado con ella también, al no saber en que se relacionaba a su hermano o que pensamiento pudiera pasar entre esos ojos de llamas que poseía. Fue al ver finalmente que complicada era su situación, que emitió un suspiro largo, y dijo lo que probablemente todos pensaban en ese momento.

—Hmm, es... curioso ¿Como puede ser... que hay tantos héroes reunidos en un mismo lugar?—

La valquiria sabia que aquellos entes importantes sabrían claramente de que hablaba.


off topic:

Schutzstaffel = una famosa fuerza militar de la Alemania nazi. Aunque la Sociedad de Thule es otra división, Bry se identifica como parte de la SS para que los NPCs del local la identifiquen fácilmente como agente del Reich, siendo que Thule es algo conocido solo por los magus y cosas así.

¡Perdon por el post cutre por cierto! Fue un poco difícil hacer el post por todas las cosas que ocurrían a la vez asafsdasd

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Re: Lo inesperado no se hace esperar {libre-colectivo(?)}

Mensaje por Karna el Lun Sep 19, 2016 5:46 pm

La impetuosa realidad se encarnecía como una fugaz llama que todo abrasa, calcinando sentimientos ajenos como si se tratara de una simple hoja de papel carente de salvación. La frialdad de esta nueva sociedad solo llevaba consigo penurias de esperanza, carcomiendo cada pequeña pizca de humanidad, en los inexistentes corazones de los hombres. El Héroe de la caridad hacia su entrada en la gran ciudad, esta vez no por las riendas del destino, sino por la mision encomendada por sus semejantes. ─ Lancer, hemos encontrado movimientos anormales en Finlandia, un pequeño pais situado en el noreste de Europa. Se te dara la orden de inspeccionar la zona y mantenernos infomados sobre la situación ─   Karna asentia ante las palabras ajenas, manteniendo su cuerpo firme y observando a su contrario de reojo ─ Entendido ─  .

Los alrededores de la esplendorosa ciudad se mostraban solitarios, más a la lejania grandes acorazados emergian para causar estragos, hombres y mujeres que no se odian luchan a muerte, bajo el mandato de quienes buscan el poder definitivo. La sensación de frio era algo desconocido para el hijo del sol, quien a pesar de las bajas temperaturas se mantenia en un estado totalmente normal. Sus vestimentas no le hacian destacar, no obstante, con solo el color de su piel y cabello  bastaba para atraer miradas por doquier.

A primera vista solo verias a un hombre casi en desnutrición con un toque enfermizo, casi como si de un solo golpe bastara para romper y triturar sus huesos. Caminando entre la disilusión mientras iluminaba con su candor, Karna solo callaba antes las palabras ajenas, no era muy extraño que hablaran sobre él a sus espaldas, más aún en estos tiempos donde dominan solo los deseos del hombre y la discriminación. Todo parecia ir en un rumbo totalmente calmado, de no ser por ciertas que presencias se hacian presente en la zona, la cantidad era mucho mayor de la pensada ¿Dos? ¿tres? no, incluso más.

Un café, un simple establecimiento era el escenario de esta obra infernal, donde los corazones ajenos se pintarian de rojo con el honor y la gloria de los caidos. El albino camino hacia la entrada sin mucha preocupación, no antes de ser levemente empujado por un extraño hombre sin nada que destacar, procediendo simplemente a ignorar lo ocurrido y adentrarse al establecimiento, el cual si bien no destacaba mucho en terminos de apariencia.

─ Esto es..interesante ─  No era muy comun de Lancer soltar una palabra, más la situación lo ameritaba; Esta guerra del Santo Grial ha cambiado su rumbo drasticamente. A sullegada se limito simplemente a observar a los Servants presentes, seguido de tomar asiento en una mesa no muy lejana a la ubicación de los Espiritus ─ D-disculpe ¿p..puedo tomar su orden? ─  Una camarera acudio a su llamado, se podia notar lo nerviosa que estaba gracias a su rostro, mientras sus ojos se perdian en la fria mirada del albino ─ Agua, solo eso ─  Murmuro sin quitar la vista a los demas.
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